¿Porque no todos pensamos igual?

 Muchas veces nos preguntamos, si una situación es tan evidente para nosotros, por qué no lo es para otra persona. El  ser humano tiende a creer que todos vemos lo mismo en determinada situación. Esto es una falacia. En realidad, valga la redundancia, la realidad no es común a todos, no depende de lo que “veamos” sino de lo que miremos. En esta diferencia semántica de dos palabras similares, está lo que distingue los distintos puntos de vista sobre una realidad común.
En la Universidad de Virginia, la doctora DeLoache, identificó el rasgo humano que nos diferencia del gorila: el razonamiento simbólico. Es la capacidad que tenemos de observar un objeto y darle distintos significados, por ejemplo, al observar una figura geométrica de cuatro lados, no sólo ver un cuadrado, sino un cuadro, un porta retrato, una ventana, un plato, etc. Nuestro cerebro tiene la propiedad de ver el cuadrado pero también de asignarle diferentes significados. Es decir, de inventar “cosas” que no están allí y a las que nos remite nuestra experiencia de vida, única e inigualable. Cuando un niño juega a las carreras de coches, crea, a través de su capacidad de imaginar, los sonidos, los movimientos, la velocidad, y todos los elementos presentes en la situación. En síntesis, lo que DeLoache llama Teoría de la representación dual, no es más ni menos que nuestra capacidad de atribuir significados y características a cosas que en realidad no las tienen en sí mismas. El mayor ejemplo son las palabras. Cuando vemos la palabra “cuadro”, lo que vemos en la realidad común son las letras c-u-a-d-r-o, sin embargo, en la realidad individual, cada uno verá un cuadro pintado, una fotografía o un dibujo. El problema es que no lo sabemos distinguir y damos por supuesto que la realidad individual es la realidad común.
Nos vamos acercando así a la comprensión del título de este artículo. No pensamos todos igual porque cada uno de nosotros tiene y vive en su realidad individual “armada” en base a las experiencias de vida. Y estas son únicas, determinan nuestros anteojos particulares y conforman nuestra personalidad, nuestra forma de ser en un mundo plagado de realidades individuales que tiñen, modifican y manipulan la realidad común.