BUENO- MALO, LINDO-FEO

 

pelea  Hay personas que miran la vida en blancos o negros. Se expresan de manera terminante. Emiten con soltura juicios sobre los demás del tenor bueno-malo, lindo-feo, blanco-negro. Viven como si fueran dueños de la verdad y como si esta fuera una sola: la suya. Se sienten superiores al común de los mortales. Como consecuencia de su estrechez de mente suelen establecer relaciones básicas con los demás, de poca profundidad, pues están siempre alertas,  juzgado cada nuevo estímulo que llega.

 

Veamos un ejemplo. Ester  tiene este tipo de pensamientos. Una mañana escucho a Miguel,  su esposo hablando por teléfono antes de salir para su trabajo, sin entender muy bien de que se trataba, sólo oyó que decía ” entonces quedamos para las 9″. Cuando se marchaba Miguel,  ella se quedó pensando e imaginando variedad de situaciones, todas ellas basadas en experiencias de mucho tiempo atrás, cuando eran novios. Cuando a la hora habitual su esposo no llegaba se confirmaron sus  elucubraciones: seguro que se reunió con sus amigos otra vez!!!!

 

Al llegar Miguel cerca de las 22 hs. Ester lo espera muy enojada y a boca de jarro le espetó “Te dije que cuando salieras con tus amigos me avisaras!!!!! Y al mismo tiempo que esas palabras escapaban de su boca, mira las manos de él llenas de grasa y escucha a su esposo, que enojado, le responde “siempre pensando mal!!!! Se ha roto el coche en la mitad del camino y hasta ahora no pude llegar, además me quede sin señal en la autopista!!!!

 

Una vez más Ester perdió la oportunidad de callarse la boca haciendo más grande la brecha que la separa de su esposo por su permanente actitud de adivinar lo que podría estar pasando y llevar su suposición al plano de la verdad absoluta.

 

Ester no pudo comprender lo enriquecedor que es tener un abanico de posibilidades y en esto estamos trabajando ahora en terapia. Está comprendiendo que  competir  para ver quién tiene la razón o quién gana, en cualquier situación no la hace más segura de sí misma ni sirve para acercarse a los demás.

 

Es muy probable que las personas que comparten esta forma de conducirse en la vida en algún momento no se sientan cómodas consigo mismos, o se sientan muy solas, sin embargo desconocen cómo salir del laberinto en el que se encuentran porque este tipo de pensamiento está muy arraigado en ellos y surge automáticamente, sin darse cuenta. Por ello es necesario que busquen ayuda profesional que los guíe hacia nuevas conductas y formas de ver la realidad.

 

Claves de una buena pareja

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  • La primera clave es el amor. Sólo él hará posible que los puntos que siguen se den naturalmente o sin esfuerzo.
  • La armonía de una pareja está determinada por la libertad que se dan mutuamente sus integrantes porque este ingrediente ayuda al desarrollo y crecimiento de ambos.
  • El respeto mutuo es otra condición. Respeto de necesidades, respeto sobre decisiones relativas a la vida personal, a la necesidad de disfrutar de deportes o amigos, a los silencios, opiniones  y  estados de ánimo.
  • Respeto por las normas que la pareja acuerda para su convivencia.
  • Escuchar al otro.
  • El dialogo es otro ingrediente que no puede faltar en una buena pareja. Callar para evitar hablar de más es sano, sin embargo hacer del silencio una pesada cadena es nocivo para la pareja. Siempre que surjan diferencias hay que comunicarse, escucharse y opinar. Los silencios siempre se prestan a malos entendidos y estos fisuran una sana relación. Los conflictos deben resolverse en el momento que surjan, jamás se los debe “dejar pasar” porque no pasan por sí mismos ni con el paso del tiempo, siempre retornan y cada vez con más fuerza.
  • Atender cuando el otro pide lo que necesita.
  • Consideración en las decisiones importantes de la opinión del otro miembro de la pareja.
  • No exigir lo que el otro no quiere o no puede dar.
  • Conciliar siempre las opiniones diferentes en decisiones de pareja.
  • Colaborar con las tareas de la casa que comparten.
  • Considerar al otro como un igual. No esperar de él más de lo que se le da.
  • No culpar, no pasar “facturas”. Si la otra persona se equivocó debemos pensar que no lo hizo adrede ni intencionalmente. El hecho ya pertenece al pasado y es allí donde debe quedarse. En el presente hay que buscar soluciones para que el hecho y sus consecuencias pueda quedar superado.
  • Ser honestos en todo momento. La honestidad aleja fantasmas y potencia la credibilidad de los integrantes de la pareja.
  • Compartir. Formar una pareja implica dar y recibir en igual medida, el egoísta nunca puede formar una buena pareja porque solo atiende a sus propias necesidades.