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TIPS PARA MANTENER UNA BUENA SALUD MENTAL

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Sabemos que una buena salud depende (entre otras cosas como comer bien y mantenerse activo) de una buena salud mental, que es lo mismo que decir de nuestro equilibrio emocional.

  1. Mantenga al estrés en línea. ¿cómo detectarlo? Si bien se  manifiesta de diferentes maneras, las más comunes son la sensación de agobio al pensar en la cantidad de cosas que nos esperan durante el día o la sensación de estar acelerado, apurado todo el tiempo.
  2. Descanse un mínimo de 7 horas y no más de 9. Es fundamental para el bienestar mental y físico, dormir bien y las horas necesarias. Nuestro cuerpo utiliza las horas de sueño en oscuridad para reparar y equilibrar los órganos, nuestro sistema inmunitario y elaborar las situaciones que han quedado en su inconsciente y no han sido resueltas o no se resolvieron según sus deseos. Si usted se levanta fatigado o sin ganas, sepa que no ha descansado bien, las horas han sido insuficientes o tiene un problema pendiente que debe resolver.
  3. Resuelva sus conflictos  Los conflictos no resueltos consumen energía, lo notará porque se sentirá cansado, nervioso o ansioso o no podrá descansar bien. Tómese un tiempo, té o café de por medio, para sopesar la situación y buscar alternativas de solución y si no lo consigue, busque ayuda en un psicólogo y en pocas sesiones podrá resolverlo.
  4. Elimine lastres. Hay cosas que sabemos que no queremos en nuestra vida, son esas piedras que solemos llevar en la mochila y nos dificultan disfrutar de la vida y ser felices. Elimínelos lo más pronto posible.
  5. Disfrute de su vida social. Salga con sus amigos y diviértase mucho, no lo haga por obligación sino por placer.
  6. Ría, ría, ría mucho. La risa, está comprobado, es fundamental para el bienestar emocional. Su cerebro produce hormonas que eliminan el estrés (cortisol) y aumentan su bienestar (dopamina). Ría a carcajadas mínimo tres veces al día y si no tiene motivos, hágalo forzada, sus sensaciones le mostrarán los beneficios.

 

Somos seres duales

 

DualidadAunque no es de general conocimiento, conviven dos personas en nosotros. La primera y visible, la social, la que podemos mostrar a los demás y a nosotros mismos; la segunda invisible, difícil de ver si no sabemos cómo y la que Jung llamó “sombra”, la que nos acompaña siempre, que permanece en segundo lugar y que sólo se evidencia a través de nuestras conductas y pensamientos o juicios. Un ejemplo de esta dualidad, es aquella persona que ante los demás se muestra  sumamente cordial y amistosa, a todos cae bien, sin embargo en casa es  malhumorado con su familia, explota con facilidad y protesta o grita por nimiedades. En nuestra dualidad, la “primera persona” corresponde a la imagen social que necesitamos brindar para sentir el aprecio o valoración de los demás. En estas conductas sociales, no mostramos nuestros juicios íntimos ni los verdaderos sentimientos, cosa que si hacemos donde nos sentimos seguros, donde no tenemos que mostrar una careta para ser apreciado, donde podemos mostrar nuestra sombra confiando en que seremos aceptados tal cual somos (al menos por el momento).

Del tamaño de nuestra sombra habla nuestra seguridad en nosotros mismos, nuestra estima. Mientras menos de ella podamos mostrar al mundo, más pequeña será nuestra auto valoración. En tanto más nos conozcamos, mientras más integrada tengamos nuestra sombra a nuestra personalidad, más alta nuestra estima hacia nosotros mismos.

Para lograr esto último, debemos en primer lugar, aprender a escuchar a los demás. Ante  alguien que nos dice “tú siempre llegando tarde”, responderemos de acuerdo al nivel de nuestra auto estima, si es baja, comenzaremos buscando excusas para justificar nuestras constantes llegadas tardes o nos disgustaremos o quedaremos dolidos o resentidos con la otra persona (no sólo con su opinión). Si nuestro nivel de autoestima nos lo permite, podremos ver en las palabras del otro nuestro espejo, podremos preguntarnos, sin justificar, lo que nos pasa con esa persona o situación, por qué tenemos ese habito y al obtener la respuesta estaremos haciendo consciente una parte de nuestra “sombra” lo que nos dará la posibilidad de modificar nuestras conductas integrándola a nuestra parte visible, social. En este caso, no valoramos la palabra o acción de la otra persona, sino la nuestra. Es en este segundo aspecto donde estamos integrando aspectos nuestros antes desconocidos.

Este nuevo conocimiento producirá como efecto la modificación de nuestras conductas en lo sucesivo, empequeñecerá nuestra sombra al hacer consciente este aspecto de nuestra personalidad oculto hasta ahora a nuestro conocimiento.

Aquello que no se hace consciente, es observable en nuestra vida a través de lo que llamamos “destino”.

 

YO NO PUEDO CAMBIAR

descargar-imagenes-abstractas-hd-gratis-5En el artículo anterior entendimos desde dónde responden las personas que dicen o piensan “yo soy así” y nos cuestionábamos si esto era un hecho grabado a fuego. Las personas que terminan las discusiones diciendo que son así, implícitamente piensan que es así, que no hay cambio posible ya sea porque lo intentaron en vano ya sea porque así lo creen y por lo tanto, convencimiento. Lo cierto es que, en cualquiera de nuestras conductas no deseadas, respondemos desde el pasado, desde nuestros recuerdos de situaciones que despertaron en nosotros ese sentimiento que dispara automáticamente estas conductas no queridas. Quiero aclarar, que cuando digo automáticamente, estoy diciendo que todo se genera bajo el umbral de conciencia y que cuando nos dimos cuenta, es decir , cuando tomamos conciencia de lo que esta pasando, ya es tarde, la conducta ya se ejecutó. Luego vienen los arrepentimientos o culpas. A estos le siguen los propósitos de cambio bien intencionados pero de poca intensidad y menos resultado y a estos la frustración y el abandono de busqueda de conductas alternativas y el refuerzo de la vieja y adictiva conducta con la resignación resumida en pocas palabras: “yo soy así, no puedo cambiar”. Siguiendo a Dispenza “si tenemos en cuenta que solo el 5% de la mente es conciente, el 95% restante esta dirigido por programas  automáticos subconscientes. Hemos memorizado una serie de conductas tan a la perfección que se han convertido en automáticas en nuestro cuerpo-mente hasta el punto de que el cuerpo es la mente y estamos siendo lo que recordamos de nosotros mismos.” Si seguimos teniendo los mismos pensamientos y sentimientos, tendremos con seguridad los mismos tipos de respuestas limitadas y siempre referidas a un pasado que se renueva permanentemente en el futuro. Triste, no? Desde este punto de vista, podemos decir que son los recuerdos y sus emociones asociadas las que moldean nuestra realidad y por ende, nuestro futuro a imagen y semejanza del pasado. Fundamento que torna en verdad el “yo soy así” pero con un gran autoengaño: el “yo no puedo cambiar” Entonces, ¿Cómo genero conductas distintas? Utilizando una propiedad de la mente: su incapacidad para distinguir lo real de lo imaginado. Se descubrió que la mente utiliza las mismas neuronas para observar un objeto que para recordarlo. La Programación Neuro Lingüística creó una serie de técnicas que permiten utilizar esta propiedad de la mente para “crear” un recuerdo que potencie nuestras habilidades naturales a través de la visualización. Esta  deberá proyectar como una película la actitud que deseamos tener con mucha claridad y en colores. Aplicadas cualquiera de las técnicas, de manera constante durante un período de 7 a 15 días, la mente toma como ciertas esas conductas creadas en las visualizaciones y, sin percatarnos, ya tenemos una manera nueva de actuar, y con su práctica cambiaremos la creencia de que somos de una determinada manera a la creencia de que somos lo que queremos ser.

YO SOY ASI

descargar-imagenes-abstractas-hd-gratis-5 Es común escuchar esta frase en el consultorio, aunque también la escuchamos de amigos, conocidos y familiares (a veces con el agregado “si lo quieres lo tomas y si no, lo dejas).

JOE DISPENZA  en su libro “DEJA DE SER TU” lo explica con mucha claridad y dice: “El cuerpo esta tan acostumbrado a memorizar los registros químicos de las experiencias pasadas que se acaba apegando a esas emociones”.

El ser humano recibe y trasmite información a través de los sentidos. La información recibida es traducida en el cerebro, el que analiza los estímulos recibidos en base a experiencias pasadas o recuerdos y decide que hay que hacer de acuerdo a lo que ya hizo. Trasmite esta información al cuerpo y este actúa, generando de esta manera un camino neuronal que con repetidas acciones se automatiza. De esta manera se constituye “una forma de ser”.

Pongo un ejemplo práctico para mayor comprensión. Si a un niño desde pequeño se lo regaña a gritos, de grande seguramente será un adulto que enfrentará las situaciones de controversia también a los gritos. Sus primeras experiencias trazaron un camino neurológico en su mente, aprendió a resolver sus discusiones a gritos y así lo hará, primero con sus hermanos, luego con sus amigos, padres, compañeros de trabajo, esposa, etc. Yo suelo decir que en la mente se creo un camino como el que en el campo lleva a las vacas al rió para saciar su sed, de tanto transitarlo allí no crece el pasto. Ellas automáticamente lo seguirán transitarlo de por vida. Así actuara este niño primero, hombre después. No habrá nuevas conductas mientras siga habiendo “agua” en el río.

Desde la Neurociencia se explica así:  existe un principio llamado Ley de Hebb que sostiene que las células nerviosas que se activan juntas se conectan juntas. Si se activan reiteradamente un mismo grupo de células nerviosas, cada vez que se activen resultará más fácil que lo hagan al unísono hasta acabar desarrollando una relación duradera, que con el paso del tiempo el sentimiento o pensamiento que las active las transformara en un “habito o rasgo” de conducta.

El cuerpo hizo un registro químico de cómo actuar ante estas situaciones (o parecidas) y dispara automáticamente estos químicos ante iguales o similares sensaciones o emociones en cada ocasión. Y ya está constituida una “forma de ser ante las discusiones”. Podrán decirle sus amigos o hermanos o pareja “no tienes que gritar” y la respuesta será también siempre la misma: “yo soy así”. De esta manera, al decir de Dispenza, sigue creando más pasado porque su cuerpo creó una adicción a los químicos que sostienen dicha conducta desde su más tierna historia.

¿SERÁ ESTA UNA VERDAD ESCRITA A FUEGO??????? Lea mi opinión en el siguiente artículo.

E.R.E.O LA IMPORTANCIA DE LA COMUNICACIÓN EN LAS PAREJAS

UNA RELACIÓN QUEDA DEFINIDA COMO LA DIFERENCIA ENTRE LOS QUE SE ESPERA O ANHELA QUE PASE Y LO QUE EN REALIDAD SUCEDE EN TODOS SUS ÁMBITOS. (Ana Fassi)

comunicacionEn muchas ocasiones hemos oído que para que una pareja funcione, es vital la buena comunicación. Y es verdad. Pero…. ¿Qué es una buena comunicación?

Yo describo la buena comunicación con la mnemotecnia EREO y aclaro:

ESCUCHA: Escuchar es poner todos nuestros sentidos en función de  comprender sus palabras, aislándonos de  los demás sonidos. Escuchar no es igual a oír. Podemos oír que nuestra pareja nos habla mientras vemos una película que nos interesa.

RESPETO: Valorar al otro como alguien diferente de nosotros mismos, aceptando su forma particular de manifestarse y de opinar sobre las cosas y el mundo.

EMPATÍA: Ponerme en su lugar, sentir lo que siente cuando se está expresando para poder comprender el significado de sus palabras.

OPORTUNIDAD: el momento propicio para que la comunicación prospere.

En una ocasión el esposo de una paciente le decía: “Habla que yo te escucho” mientras veía un partido de futbol, a lo que ella le contestó que no podría hacerlo mientras prestaba atención al partido. La respuesta del esposo fue: “Yo puedo hacer las dos cosas a la vez”.

Hoy la neurociencia ha demostrado que el cerebro no puede hacer dos acciones al mismo tiempo y mucho menos si involucran al mismo sentido.

El cerebro humano está percibiendo estímulos de manera permanente, imagínese viendo un partido o una telenovela. El proceso que sigue para comprender lo que está viendo u oyendo (en este caso del ejemplo) es el siguiente: primero debe detectar la información que viene de los sentidos (lo que oye, lo que ve o siente), luego buscará en su memoria la experiencia previa sobre la información provista por los sentidos y reconocer las propiedades del objeto  o tema, finalmente,  la información obtenida le permitirá reconocerlo. Y así cuadro a cuadro del partido que está viendo o de la novela que está siguiendo. Cuando la mente está haciendo este proceso y alguien le está hablando a la vez,  debe interrumpir el primero para realizar el mismo proceso, en este caso, ante  percepción por medio del oído de las palabras que está percibiendo.

Como el cerebro es selectivo, elige a qué prestar atención, ¿cuál cree usted que será el resultado entre el partido (o la novela) y la comunicación iniciada por su pareja? Tiene razón!!!

LAS PALABRAS Y SU SIGNIFICADO EN LA COMUNICACIÓN HUMANA

cineNo vamos a hablar de semántica sino para aclarar algunos conceptos que la PNL desarrolla con respecto a la conducta y la forma en que las personas se comunican.
Las palabras tienen un significado propio y eso lo estudia la semántica.

Todo signo lingüístico (palabra) tiene dos caras: el significante o parte material del signo que es, por ejemplo, el nombre que las cosas tienen  (todos sabemos lo que es una flor) y el significado o imagen mental que sugiere el significante (la flor en la que usted pensó al leer la palabra y que será diferente de la que yo pensé al escribir este artículo).
Grinder y Bandler -los creadores de la PNL- definen a las palabras como rótulos  que damos a parte de nuestra historia personal. (De sapos a príncipes).

¿Cómo accedemos al significado de las palabras?

Pensemos en la palabra (o significante) “flor”. Obviamente todos tenemos el concepto de lo que a flor se refiere, lo hemos aprendido de nuestros mayores (cuándo aún no teníamos la experiencia suficiente como para darle un significado subjetivo) y ellos lo heredaron de sus mayores de la misma manera.

Pero ¿cómo accedemos al significado, al rótulo? Lo hacemos a través de imágenes (imaginamos quizá el jardín de nuestra madre cuando éramos pequeños), a través de sensaciones (la emoción que nos producía el olor de las flores en primavera) o a través de sonidos que quizá nos remontan a las primeras experiencias con los pétalos de las siemprevivas.

Cuando nos estamos comunicando, es decir cuando escuchamos pronunciar la palabra flor, no respondemos desde el   significado de la palabra según el diccionario, sino desde  el significado personal que para nosotros tiene esa palabra, es decir al registro cerebral del recuerdo de  nuestra experiencia con respecto a la misma. Por eso, distintas personas reaccionan de diferentes maneras ante un mismo significante o palabra. Como ejemplo basta escuchar las discusiones que sobre la religión, el aborto, la eutanasia, la crisis, etc. que abundan en nuestros medios.

Desde esta óptica, las palabras funcionan como anclas, seleccionan el tipo de recuerdos que traerá de la memoria al escuchar determinado signo lingüístico y no otro. Por ejemplo, para una persona dedicada a la venta de flores, la palabra flor tendrá una connotación económica, para una quinceañera una connotación emocional,  para las personas involucradas en la producción el cumplir con su trabajo… y así hasta el infinito. Y todos estos posibles y diferentes puntos de vista surgen de oír o leer la palabra flor.

Es  por este doble sentido, y no otro, que surgen las discusiones entre las personas. Imaginemos este diálogo:

-¡Qué ganas de ver una peli! -Dice María pensando en una salida al cine con su esposo.

– Dale! El fin de semana- Dice Juan pensando en una reunión con amigos para ver una película alquilada.

Llega el fin de semana y María pregunta ¿A qué hora saldremos?

-¿Cómo salir? Yo invité a José y Luisa para que vengan a ver una peli a casa- contesta Juan

-¿Viste que nunca me escuchas!!!!! Responde María ilusionada con la salida, decepcionada de su esposo y enojada con el cambio de planes que había imaginado (pero nunca comentado).

María dio por supuesto que hablaban de lo mismo cuando hizo su primer comentario…

¿Qué tendrá esto que ver con nosotros y nuestra forma de comunicarnos?………

Engañanado al cerebro

¿Sabías que podemos cambiar nuestro estado de ánimo a voluntad engañando al cerebro ? ¿Sabías que podemos realizar acciones que nos atemorizan, como por ejemplo rendir exámenes engañando al cerebro? Si, como lo lees. Engañando al cerebro.


Está comprobado que nuestro cerebro no distingue entre una situación pensada y una situación realizada, por lo tanto, el poder de las visualizaciones aplicadas en las técnicas de programación neuro lingüística, cumplen la función de  “hacerle creer” a nuestro cerebro que en su experiencia, realizó las acciones deseadas.

Sabemos, gracias a los aportes realizados por el psicólogo Albert Bandura, que el cerebro aprende en base a repeticiones de acciones. Estas repeticiones permiten crear un “programa”, o lo que es lo mismo, automatizar conductas o, si le gusta más, crear hábitos.  De este modo fué que usted aprendió a conducir, a ir en bicicleta, a reconocer las letras y los números, a tender la cama o realizar un balance, entre las miles acciones que realiza a lo largo del día.

Por la misma razón, es de gran ayuda (y sigue el mismo proceso para nuestro cerebro) actuar “como si”. Por ejemplo, si un día estamos deprimidos, o tristes, el actuar “como si” nos sintiéramos bien, felicies y contentos servirá para que nuestro cerebro ejecute las acciones tendientes a encontrar ese estado. Hay refranes antiguos que lo confirman: “al mal tiempo buena cara” o “una sonrisa cambia el día”. Esto no es otra cosa que lo que hacemos algunas mujeres cuando no nos sentimos bien: nos páramos frente al espejo, nos maquillamos y mágicamente, entre comillas, nos cambia la cara y el cambio de cara nos cambia el día. Digo entre comillas, porque entre que entramos al toilete a maquillarnos y salimos, nada ha cambiado, no recibimos una llamada telefónica, ni una visita, ni una carta, nada proveniente del exterior. ¿Entonces qué cambió? cambiaron nuestros pensamientos, cambió la forma en que nos vimos y esto cambió la forma en que nos sentimos.

El poder está en nosotros, se aloja en nuestro cerebro, muchas veces al día nos da la llave que nos facilita los cambios, pero nosotros la usamos, y luego la tiramos. No nos detenemos a pensar que el hecho de ir al espejo y pintamos los labios es el CÓMO cambiar nuestro estado de ánimo, o hacer gimnasia, o ver vidrieras, o  comprarnos una chuchería para el mismo fin. Nuestra mente nos está enseñando en secreto del bienestar. Nosotros miramos para otro lado en este mundo vertiginoso que nos distrae mostrándonos segundo a segundo espejitos de colores.

Entonces, amigos, ¿Qué estamos esperando para aprender a usar nuestro cerebro para ser más listos, más felices, más equilibrados, más seguros? Vivamos como si ya hubiéramos logrado nuestros propósitos. Probemos, ¿Qué hay para perder?

 

LOS ATAQUES DE PÁNICO, toda una historia.

El DSM-IV describe al Ataque de Pánico como una crisis de angustia que se caracteriza por la aparición súbita de síntomas de aprensión, miedo pavoroso o terror, acompañado habitualmente de sensación de muerte inminente.

 

Durante estas crisis también aparecen síntomas físicos como falta de aliento, palpitaciones, opresión o malestar en el tórax, sensación de atragantamiento o asfixia y miedo a “volverse loco” o perder el control.

La sensación que sobreviene es tan intensa que desborda la psiquis de la persona, produciéndole un altísimo nivel de estrés en el que ya es imposible pensar racionalmente. Aunque dura entre 10 y 20 minutos, parece que fueran horas. Luego de varias crisis, las personas pierden la confianza en sus capacidades y comienzan a depender de terceros, ya no se atreven a estar solos y cuando salen lo hacen acompañados. Se crea un círculo vicioso del que ya no pueden salir por sí mismos.

Las personas que colaboran con ellos en una demostración de amor familiar, no colaboran en realidad con el proceso de cura, como ellos podrían creer, sino que actúan como reforzadores de los síntomas. Mientras más colaboración tenga la persona, menos confía en si mismo y más temor de quedar sola tiene. No quiere decir que se la deba abandonar, sino que deben colaborar con ella apoyándola en la busqueda de ayuda profesional y haciendo de soporte en la utilización de las técnicas que el psicólogo le indique.

La ´persona que ha sufrido un ataque de pánico, comienza entonces a tener miedo a que le de un nuevo ataque (miedo anticipatorio) que fortalece el circuito neuronal , aumentando la dependencia. Graba y vuelve a grabar con cada acontecimiento en el cerebro, el mismo circuito nervioso, la misma respuesta: el miedo y la dependencia.

No se conoce muy bien como surgen los ataques de pánico, posiblemente su origen esté en un shock adrenalínico (surgido como consecuencia de una falsa alarma percibida, o por un constante estrés), y causante de los síntomas antes mencionados. El organismo está en alerta ante un ataque inminente…  que no llega porque el mensajero se equivocó.

Todos los pacientes con los que he trabajado, han realizado los estudios clínicos de rigor tras pasar por varios consultorios de distintas especialidades médicas, buscando una respuesta a los síntomas físicos en la enfermedad de un órgano, generalmente el corazón.

Después de varias crisis, mucho dinero gastado y casi sin esperanzas llega a la consulta  derivado por algún médico ya sea porque conoce la influencia del aspecto psicológico en el tema, ya sea porque se le agotaron los recursos.

Cuando el paciente llega, lo hace con una gran ambivalencia, por un lado la sensación de que si los médicos no pudieron, poca esperanza queda; y por otro, el secreto deseo de que esta sea la vencida, que alguien le diga lo que realmente tiene, que no está perdiendo la cordura (sensación que se acrecienta con cada resultado negativo de los estudios que le realizaron), además es la última posibilidad que le queda.

Por su parte el psicólogo debe determinar si el paciente cuenta con la suficiente fuerza interna (llamada motivación) para ejecutar, ante la aparición de los síntomas, las técnicas por él indicadas o, si por el contrario pertenece a las personas cuyas creencias lo llevan a buscar la solución de sus problemas en “agentes” externos a él: las “salvadoras” pastillas o a las eternas charlas con amigos o a la corrida de una consulta médica tras otra.

Para los afortunados del primer grupo, la PNL cuenta con técnicas maravillosas basadas en el principio del funcionamiento cerebral, es decir, sabemos que el camino de nuestros sentidos al núcleo amigdalino (centro de las emociones) funciona como una autopista, es muuuuy rápido por eso la aparición de los síntomas en tropel, mientras que el camino de los sentidos a la corteza cerebral (centro del pensamiento racional) funciona como un camino sinuoso de montaña en tiempo de lluvia, es muuuuuy lento. Las técnicas de la PNL permiten ampliar estos caminos secundarios, de forma tal que se agilice el tránsito a la corteza cerebral, a fin de que utilicemos el hemisferio izquierdo para abortar el proceso ansioso iniciado.

Para los menos afortunados del segundo grupo, llevada la angustia o ansiedad a niveles tolerables por medio de la medicación, el trabajo con las técnicas de la programación neuro-lingüística acelera el reconocimiento del proceso del ataque de pánico, lo que permite cortarlo apenas inicia.

¿En qué consisten las técnicas?

Están basadas en el funcionamiento del cerebro. El primer paso es identificar la estrategia que utiliza la persona para llegar a los síntomas y luego modificarla obteniendo así resultados distintos a los acostumbrados. De esta forma estaremos grabando un nuevo recorrido en el cerebro (sobre el recorrido anterior que nos llevaba al ataque de pánico) generando un nuevo camino: el del bienestar. Basta usar esta estrategia en pocas oportunidades para librarse al fin del temido ataque. Esta es una muestra de las maravillas que la PNL puede hacer para mejorar la calidad de vida de las personas.

Bibliografía: Modelar tu mente- Ian Robertson; Estados de Ánimo- Roberta Conlan; La magia en acción- Richard Bandler