Las enfermedades psicosomáticas

Las enfermedades psicosomáticas surgen como resultado de la comunicación mente-cuerpo, y la única manera que tiene la mente para comunicarse con nosotros es a través del cuerpo (soma), a través de un “síntoma”, que, algunas personas por ignorancia (desconocen que hay algo que cambiar) y otros por negligencia (saben que deben cambiar, pero es más fácil tomar una pastilla), obliga a acudir al médico, quién, luego  de apoyarse en análisis y varios estudios, determina que no hay una causa orgánica que lo justifique y…. pastilla de por medio, todo queda así. “matamos al mensajero” aunque el mensaje seguirá allí, molestándonos. Son los llamados trastornos somatoformes, es decir enfermedades caracterizadas por distintas molestias y que no pueden ser explicadas por una lesión orgánica.

El inconveniente es que, igual que cuando colocamos un tornillo torcido en una tuerca, llega un momento en que no gira ni para adelante ni para atrás, nuestro cuerpo, después de avisarnos durante un tiempo que no estamos actuando para identificar primero y resolver después un problema, también deja de funcionar bien y el órgano que, como aviso, cambió su funcionamiento (síntoma) se enferma definitivamente, y es entonces, cuando ahora sí, los estudios comienzan a dar mal y el médico nos da medicamentos para el órgano enfermo, tranquilo él y tranquilos nosotros. Estamos ante la presencia de una enfermedad psicosomática, es decir de un proceso psicológico que tiene influencia en el “soma”, cuerpo.

A veces, por no decir la mayoría de las veces, nos escuchamos diciendo que tenemos gastritis, dolores de estómago, hinchazón o gases, diarreas, asma, dolores de cabeza, colon irritable, faringitis o laringitis, dificultad para tragar, pérdida de la voz, mareos , visión borrosa, debilidad muscular, dolores corporales, dolor de espaldas, contracturas cervicales, menorreas, dolor al tener relaciones sexuales, dismenorrea, irregularidad de ciclos menstruales, hipermenorrea, dificultad respiratoria en reposo, palpitaciones o dolor torácico…para nombrar algunas, haciendo responsable al órgano o sistema de su mal funcionamiento. No  tomamos conciencia de que nuestro cuerpo no nació enfermo sino que fueron nuestras actitudes hacia el estrés que nos generan las dificultades familiares, laborales o sociales las que originaron la enfermedad.

¿Podríamos haber evitado enfermar? Unos si y otros no. Muchas personas han tomado conciencia de que hacer ejercicio con regularidad los mantiene sanos y fuertes. Son aquellos que se respetan y se cuidan, aquellos que sabiendo que al estrés no se lo puede evitar  ya que es inherente al sistema socioeconómico al que pertenecemos, si se lo puede bajar a un nivel saludable a través de poner orden y prioridades en su vida, sabiendo distinguir entre urgente e importante, aprendiendo a decir no cuando es necesario, disfrutando al máximo de cada momento de su vida y considerando al trabajo como un hobby y no como un trabajo.  Son las personas que son responsables de su vida y no víctimas de sistemas complejos que crearon para luego caer en sus redes.

Los que no pueden evitar enfermar tendrían que comenzar a preguntarse si en su vida está todo y todos aquellos que desean. Si la respuesta es NO, ya han dado el primer paso hacia la salud…el siguiente es pasar a la acción y hacer cambios, no para callar a su mente, sino para que no tenga nada que decir…

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