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LA SOLEDAD

1973-B1“Y de pronto me sentí sola, de toda soledad, de la más absoluta soledad, dijo Marcela con un profunda angustia…”

Y como tu angustia me dolió Marcela, como tu terapeuta quiero pedirte que cierres tu mente por unos instantes a tus pensamientos actuales, a tu autocompasión y abras tu mente a mis palabras, las leas cuidadosamente y pienses en ellas relacionándolas con cada uno de los instantes significativos de tu vida.

Marcela comprender que estás sola es el primer paso para construir una sólida autoestima y plena libertad,  ya que estarás…

Sola  para cuidarte porque no dependerás de otros para estar bien.

Sola para tomar decisiones en tu vida porque sólo tú sabes los aspectos que evaluarás para hacerlo, sabiendo lo que estará en juego, confiando en tus posibilidades de realizarlo y asumir sus consecuencias.

Sola para decidir que no quieres ser juzgada como persona a través de una de tus acciones porque eres más que un instante de tu vida.

Sola para comprenderte, sin sentir la necesidad de ser comprendida por cualquier otro.

Sola para conocerte,  sin pedir a los demás opiniones sobre tu persona, porque ellos pondrán en ti actitudes o rasgos que provienen de sus propios mapas, de sus necesidades o deseos y que podrían no corresponderte.

Sola para amarte sin pedir a los demás que lo hagan, porque si necesitas pedirlo de cualquier modo, no te amarán por lo que eres sino por lo que puedas dar a cambio.

Sola para respetar tus necesidades sin esperar a que otro lo haga, porque podrías esperar toda tu vida sumida en el dolor y la desilusión.

Sola para conocer,  enfrentar y vencer tus miedos desde tus fortalezas, sin buscar a alguien que te proteja de ellos.

La soledad es una aliada Marcela porque ella es una oportunidad para transformarte en una mujer mejor, más completa y más segura de ti misma  para que en compañía puedas mostrarte tal cual eres: autosuficiente, auténtica y finalmente libre.

Terapia “on line” o psicoterapia presencial?

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He recibido este correo que deseo compartir (junto con mi respuesta) con las personas interesadas en hacer terapia “on line” y que aún no han dado el paso. Valga esta respuesta para cualquier interesado.

Hola Ana, soy argentina y vivo en NY, Estados Unidos desde hace unos años, si bien hablo correctamente el inglés, siento que no es lo mismo expresar mis emociones en ese idioma, por este motivo he pensado en hacer terapia por internet con un profesional de habla hispana. Sin embargo tengo dudas ya que he hecho terapia presencial en mi país y no sé si es lo mismo. ¿Me puedes ayudar a decidirme? Andrea

Hola Andrea, imagino que tu duda es la misma que tienen todas las personas que necesitan hacer psicoterapia y viven en un país donde se habla otro idioma, distinto al nativo. Hace muchos años que practico esta profesión cara a cara y  cinco que lo estoy haciendo “on line”. En mi experiencia como profesional los resultados que obtuvieron mis pacientes con ambas modalidades es el mismo. En estos cinco años he llegado a la conclusión que la efectividad de la terapia a través de internet es tan eficiente como la terapia cara a cara. En ambas modalidades el factor de éxito radica en la voluntad de la persona en producir cambios en un momento insatisfactorio de su vida (ya sea por dolor, inmovilidad,  dudas, celos, ansiedad….etc.).

No obstante, como soy parte, ya que es mi profesión, te ofrezco la posibilidad de ponerte en contacto con pacientes que han hecho terapia “on line” y ellos podrán contarte la experiencia que tuvieron.

Gracias por comunicarte!!

El amor sano

El amor para toda la vida no sólo existe sino que es posible. Si dos personas se amaron un día pueden amarse para toda la vida, claro, trabajando en ello. Hoy en nuestro ritmo de vida (o de supervivencia?) todo es “fast”, hasta el amor y si algo da trabajo, fuera del mundo laboral, cansa rápido y pasamos a otra cosa, para descubrir con el paso del tiempo, la soledad no deseada. Si no ese el panorama futuro que desea en su vida, aquí les dejo algunos tips de resultado garantido basado en la experiencia de muchos pacientes.

  1. Una relación duradera se funda en el compromiso en el que dos personas inician un camino juntos y que ambos desean. En este camino se conocerán e irán afianzando sus sentimientos y haciendo planes sobre un futuro común.
  2. Una relación duradera se funda en que cada uno se acepte a sí mismo y a su pareja tal como es. Pretender cambiar a la otra persona es querer transformarla en lo que no es. Sin embargo, pretender cambiar uno mismo para ser mejor persona no sólo es posible, es loable.
  3. Una relación duradera se funda en que cada uno se respete a sí mismo y a su pareja. Somos únicos como individuos, con nuestras virtudes y defectos, con nuestros pensamientos y sentimientos, con nuestras acciones o inacciones, con nuestros tiempos internos. Comprender y aceptar las diferencias es la base del respeto al otro.
  4. Una relación duradera se funda en que cada uno escuche al otro como el primer día. Nada de lo que una persona diga es banal. Siempre sale de su interior, sus pensamientos y sentimientos se expresan a través de sus palabras y gestos.
  5. Una relación duradera se funda en la comunicación. Expresar sentimientos y pensamientos crea un círculo de confianza y de complicidad además de ser un medio de conocimiento del otro en su humanidad.
  6. Una relación duradera se funda en el conocimiento de sus emociones y las de su pareja. Toda acción tiene un por qué y un para qué. Identifique y dele el valor que corresponda a cada emoción, el enojo y el odio dicen algo de nosotros, hablan de nuestras necesidades no satisfechas, no hablan del otro a pesar de que puedan haber sido los detonantes sus acciones o palabras.
  7. Una relación duradera se funda en atender, aceptar y respetar las necesidades de su pareja, lo que no quiere decir que las satisfaga si no están dentro de sus principios y valores.
  8. La relación de pareja está basada en igualdades no en niveles de poder. La competencia es uno de los aspectos que minan lentamente una relación y limitan el crecimiento individual.
  9. Si quiere destruir su relación, es sencillo: no lo acepte como es, pretenda cambiar su modo de ser, no lo escuche cuando habla y desconsidere lo que dice y siente, no respete sus gustos o necesidades y no le comunique sus verdaderos sentimientos, pensamientos y necesidades.

TRUCOS PARA ELIMINAR PENSAMIENTOS INDESEADOS

Una de las características de la ansiedad es el abundante diálogo interno, llamado también pensamientos o ideas rumiativos. Estos pensamientos aturden a la persona que los sufre y por más que lo intenta le resulta imposible dejar de hacerlo.

TRUCO 1: “No debo pensar” es la frase que se repiten una y otra vez, sin resultados. Y es que esta frase no funciona porque el cerebro no registra frases negativas. La “no existencia” no es reconocida. Veamos si es cierto: si yo le digo “No piense usted en una mariposa azul”. ¿Qué ha pasado??????? Claro, la imagen de una mariposa azul vino a su mente. Esta es la razón por la que nuestras frases, deseos o propósitos que comienzan en NO, no dan resultado. “No debo pensar” se transforma en “debo pensar”, de la misma manera que “no voy a fumar” en “voy a fumar” o “no voy a comer” en “voy a comer”. Recuerde siempre que desee algo transfórmelo en positivo, piense en lo que quiere, no en lo que no quiere!!! Sea constante.

En vez de “No debo pensar” dígase “Voy a prestar atención a lo que estoy haciendo ahora” .

En vez de “No quiero fumar” dígase “Quiero estar sano”.

En vez de “No debo comer” dígase “Quiero estar delgado”.

TRUCO 2: Si se encuentra caminando por la calle y el diálogo interno no lo abandona, es efectivo sacar la atención de nuestros pensamientos internos en actos intencionados externos. Podría contar los hombres o las mujeres  que pasan a su lado, los coches de determinado color que están estacionados, la cantidad de puertas por acera, cantar suavemente su canción favorita…. Y todo lo que a usted se le ocurra que pueda efectivamente distraerlo de sus pensamientos. Sea constante.

TRUCO 3: Si se encuentra en su casa, ponga música alegre y cante en voz alta mientras realiza las tareas hogareñas, busque recetas en internet y cocine siguiendo las instrucciones, aprenda una poesía y repítala cada vez que se encuentra hablando con usted mismo. Sea constante.

TRUCO 4: Si se encuentra en la oficina y su trabajo se lo permite, recite la tabla del 9, 8 o 7 de atrás hacia adelante. Ocupa poco tiempo, pero por un rato le distraerá. Repita cuando vuelvan los pensamientos. Si puede hable un rato con un compañero, o de un corto paseo observando los objetos que encuentra a su lado. Observe un objeto cualquiera y piense en al menos tres usos diferentes que le pueda dar. Busque otras opciones para distraerse, deje volar su imaginación….Eso sí, sea constante.

TRUCO 5: Aprenda meditación. Es muy buena para valorar a que pensamientos se le debe prestar atención y a cuáles no.

TRUCO 6: Si estos pensamientos aparecen más notoriamente en la noche, ante todo tenga a mano en su mesa de luz papel y lápiz (para anotar aquellos pensamientos que necesitará
recordar en la mañana). Luego busque una selección de música (sugiero: El alma de las flores silvestres de la Patagonia de José Luis Tubert) y luego de apagar la luz y disponerse a dormir imagine el lugar que la música le sugiere, y, si le gusta y le transmite paz y tranquilidad, métase en ese sitio, observe los colores y los movimientos, escuche los sonidos y sumérjase profundamente en esos sentimientos y déjese llevar por la somnolencia y la placidez. Sea constante.

Sea constante: La mente ha automatizado la forma de responder a la ansiedad, de hecho los pensamientos surgen en tropel y pocas cosas los detienen. Para romper este automatismo es necesario generar un nuevo hábito o automatismo. Aunque parezca que el resultado de estos trucos es breve, la repetición y la constancia los irá ampliando hasta fijarlos. Llegará un día en el que se sorprenda porque hace un tiempo el diálogo interno… lo ha abandonado.

¿Qué hacer ante un ATAQUE DE PÁNICO?

De pronto y sin aviso, el corazón comienza a latir más fuerte, el aire tiene dificultad para entrar en los pulmones, las piernas amenazan con no sostener el cuerpo, las manos tiemblan y una sensación de desvanecimiento o de muerte inminente se apodera de todos los sentidos.

Así comienza un ataque de pánico. Son sensaciones reconocidas por los que los sufren. Pero lo más aterrador no es ataque en sí (para los que ya lo pasaron), sino el miedo de volverlo a sufrir.

Entonces ¿qué hacer ante un ataque de pánico?

EL PRIMER PASO es identificar los dos componentes del ataque: los síntomas y nuestra respuesta a ellos. El primero es muy fácil de identificar ya que toma presencia urgente en el cuerpo. El segundo, que reconocerán ahora que se los mencione, son los pensamientos: ¿Dios, que me está pasando?, no puedo respirar!! Tengo que salir de acá!!! Me voy a morir!!!! ¿Me estaré volviendo loca/o? ……….y todos los que le hayan pasado por la cabeza en esos veinte o treinta minutos.

EL SEGUNDO PASO es tomar el timón. NADIE ha muerto jamás de un ataque de pánico provocado por la ansiedad. El que ya lo ha pasado, a alguien se lo ha contado, así que sigue vivo. Tomar el timón significa reconocer lo que viene y tomar medidas para que no suceda. ¿Cómo hacer eso? Ante todo hay que buscar asiento. Una vez encontrado, hay que hacerse cargo conscientemente de la respiración, antes que el anhídrido carbónico le nuble la mente (por falta de oxígeno en el cerebro) y le produzca un desmayo. Para ello, comience soltando el aire como si soplara un globo e inspire LENTAMENTE mientras cuenta hasta seis (no suba los hombros, hinche el abdomen), sostenga el aire contando hasta tres y expulse suavemente el aire mientras vuelve a contar hasta seis. Repita esta operación unas seis o siete veces y habrá vencido al ataque de pánico.

¿Qué ha pasado? Es sencillo, cuando uno está preso de un ataque de pánico, respira sólo superficialmente, el aire no llena los pulmones, motivo por el cual las arterias no pueden llevar oxígeno a todo su cuerpo lo que ocasiona un envenenamiento por anhídrido carbónico, que provoca el temblor muscular y la sensación de desmayo o muerte. Recuerde que el corazón es un músculo y latirá más fuerte para acelerar el transporte de la sangre oxigenada (que hay poca por la mala respiración) a todo el organismo. A medida que avanza el envenenamiento por anhídrido carbónico el organismo colapsa (la persona se desvanece), con lo que no puede pensar y el sistema nervioso autónomo toma el timón y restaura el funcionamiento normal de todo el organismo. Con el control de la respiración, es la persona la que corta el proceso por lo que  el organismo no necesita colapsar y los ataques serán cada vez más espaciados y más cortos.

Ahora tiene usted dos opciones: o se medica durante años o asume que lo que le pasa no es una enfermedad sino un síntoma de ansiedad y acude a un psicólogo, preferentemente cognitivo conductual que practique la psicoterapia breve, para que le enseñe a desembarazarse en poco tiempo de este grave problema que lo está acompañando.

¿Qué elige???????

ANOREXIA NERVIOSA “Los genes cargan el arma, pero el ambiente aprieta el gatillo” Dr. Kaye

Cuando leí esta frase se produjo en mí lo que en psicoanálisis se llama “insigth” que no es más que la fuerte sensación que sentimos cuando de pronto comprendemos algo. Las frases salteadas que escuché de una paciente, de pronto, cobraron sentido y forma. Y quiero compartirlo con las personas que sufren en sí mismas la anorexia o tiene algún familiar cercano con esta dolencia.

Las frases son: “me cuesta mucho recuperar mi peso y más aún mantenerlo ya que en cuanto llego a él, me agarra una gastroenteritis que me vuelve a poner bajo peso”, “mi padre es de buen comer, pero luego se mata haciendo gimnasia”, “mi madre cena un yogurt y una fruta desde que tengo memoria”, “mis padres son obsesivos, se enojan si no como todo lo que me sirven”, “parece que todo lo que importa es si como y cuanto, no como me siento o como me va en la facu”.

“No se conocen las causas exactas de la anorexia nerviosa dice Medline Plus, un servicio de biblioteca médica y agrega: Muchos factores probablemente estén involucrados. Los genes y las hormonas pueden jugar un papel. Las actitudes sociales que promueven tipos de cuerpos muy delgados también pueden contribuir”.

Celia, mi paciente, puede haber tenido genéticamente predisposición “los genes cargan el arma” pero las actitudes paternas bendicen el cuidar el peso y la figura con sus propias actitudes, todo  agravado si tenemos en cuenta que esta disfunción aparece en la adolescencia (periodo de adolecer, de falta de recursos (seguridad) que los mayores ya adquirieron) y en el que comienzan a buscar su propia identidad observando a su grupo social, ametrallados por la publicidad de cuerpos femeninos masculinizados, sin formas de mujer como modelos a seguir, entonces…. “ya se apretó el gatillo” y la adolescente entró de lleno en la anorexia como estrategia de doble identificación: primero con sus padres y luego con su grupo, sin saber que está en un juego peligroso  que puede llevarla a la muerte.

Todos hemos sido padres imperfectos. No sirven las experiencias de nuestros mayores, tenemos que comenzar de nuevo con la crianza de nuestro propio hijo. Aprendemos a ser padres mientras ellos aprenden a ser hijos. Y nos equivocamos SIEMPRE, unos más que otros. Los padres de Clara tienen la oportunidad de revisar sus prioridades y su forma de enfrentarse a la comida y a la imagen, revisión que ayudará a Clara a mirar de otra manera el acto de comer, hasta quizá de encontrar placer en la comida, lo que le dará la oportunidad de volver a sentir hambre y seguramente, arropada por padres que no sobrevaloran la figura, aprenda ella a relajarse pensando y sintiendo que es más que un número en la balanza…. Mucho más.

Los padres de Clara no acudieron a la cita que les solicité. Hoy Clara está internada…..Ojalá mañana no llueva.

Autoestima

Es una palabra muy usada en los tiempos que corren, diríamos que está de moda. Pero también nos sirve como Papelera de Reciclaje, todos los males habidos y por haber pasan por la autoestima. ¿Será así?

 

Veamos. Hay una definición que me gusta mucho desde que la leí. Dice que la autoestima es inversamente proporcional a la distancia que hay entre lo que soy y lo que me gustaría ser. Es decir que a mayor distancia entre lo que yo soy (o al menos creo que soy) y lo que “de alma” me gustaría ser, menor será la estima que me tenga.

 

Bien, esto como palabrería suena muy bien para mí y para alguno de ustedes también, pero……¿será que todos nos hemos puesto a pensar en como somos o nos gustaría ser? O nos es más fácil pensar en cómo no somos?

 

Y en el caso de haberlo hecho, tal vez nos dijimos yo soy tímida/o y cerramos la puerta a más búsqueda como por ejemplo, soy expresiva, afectiva, comunicativa,…….etc. Es fácil que una vez que encontramos una piedra en el camino la utilizamos de lápida (cuántas veces nos escuchamos decir o pensar – y bueno, yo soy así.)

 

La autoestima comienza por conocernos lo más profundamente que podamos, implica saber quién soy, qué soy, cuales son mis ilusiones, mis sueños, donde estoy parado aquí y ahora en mi vida, como me comunico, cuales son mis defectos y cuánto quiero trabajar en ellos para cambiarlos, que me hace feliz, qué me pone triste, qué me deprime, cómo hago para salir de mi depresión, qué me pone ansioso, cómo me comporto estando ansioso, cómo controlo mi ansiedad, si pienso en lo que quiero o en lo que me viene a la mente…es decir saber si soy yo quién conduce el timón de mi vida o si tengo las velas desplegadas para que el viento me lleve hacia donde él sople.

 

El primer paso para saber quien soy comienza justo en este punto. En una búsqueda que me llevará a lo más profundo de mi intimidad, donde tengo guardadas todas las respuestas. El camino a la autoestima comienza por atreverse a mirarse, sentirse, escucharse y marcar el camino hacia la persona que queremos ser.

 

 

Temor a los examenes

El temor a los exámenes es un miedo que afecta a un alto porcentaje de alumnos y su padecimiento tiene consecuencias que van desde comerse las uñas hasta abandonar una carrera por no poderlo superar.

Quién lo sufre lo identifica sin lugar a dudas. Es esa ansiedad incontenible que se manifiesta con una gran alteración nerviosa que puede traer, dolores de estómago, diarreas, taquicardia,  insomnio, sudoración, sensación de mente en blanco y terror que va aumentando a medida que la fecha se acerca.

Históricamente puede haberse iniciado luego de fracasar algunas veces (ya sea en exámenes, ya sea en exposiciones orales, ya sea por excesiva timidez) situación que confirmó los temores más profundos: “no sirvo para esto”, “nunca más voy a poder aprobar un examen”, “nunca voy a poder exponer oralmente mi tema”, “siempre me va a pasar lo mismo”, “mejor dejo la facu”, etc., etc., todos los etcétera que se le ocurran.

No podemos hablar de este paralizante temor sin mencionar el estrés. Toda situación de evaluación implica estrés, ya se trate de selección laboral, rendir un examen o exponer un proyecto o hacer una presentación.

Pero… qué es el estrés?

La palabra estrés se deriva del griego STRINGERE, que significa provocar tensión. Según  la física y la ingeniería el término describe la fuerza que se aplica a un material y el daño o la deformación resultante.

La psicología toma el concepto y lo aplica al ser humano definiéndo estres como: una sensación de tensión física o emocional. Reformulando la aplicación de la física, nos encontramos que para la psicología el estrés es la sensación que percibe un ser humano como respuesta a situaciones vitales que demandan o producen energía fuera de lo común.

Para que haya estrés se necesita “un cuerpo” o persona a la que se le aplica una fuerza fuera de lo común (situación de examen, ocurre pocas veces al año durante cinco o seis años) que genera en el cuerpo una tensión (ansiedad). Los dos primeros elementos interactúan de tal manera que la intensidad de la fuerza aplicada no obtendrá  siempre la misma respuesta ya que ésta depende del cuerpo (persona) al que se le aplique.

Richard Lazarus (1966), notable psicólogo norteamericano sostiene que “el estrés es un estado de ansiedad producido cuando los acontecimientos o responsabilidades exceden las habilidades percibidas”. También decía que es “el resultado de la relación entre el individuo y el entorno, evaluado por aquél como amenazante, que desborda sus recursos conocidos y pone en peligro su bienestar”.

Entonces tenemos: la persona, el estímulo no regular y la sensación física o emocional que el mismo produce.

Vamos a analizar los tres elementos:

–       la persona: sabemos por experiencia de vida que no todas las personas actúan de la misma manera ante determinada circunstancia. En nuestro caso, son variadas las respuestas ante una situación de examen, entre ellas están los que se sienten seguros y atraviesan el acontecimiento con solvencia, los que sienten temor y se ponen nerviosos pero no se bloquean, otros que se descomponen días previos al examen y terminan no asistiendo.

–       El estímulo: en este caso es el examen en sí.

–       La sensación física o emocional consecuente: (dependiente del primer elemento) que pueden ser muy diversas y todas ellas de variada intensidad, por ejemplo: aumenta la frecuencia cardíaca, el ritmo respiratorio, acidez estomacal, cefaleas, tensión muscular, temblores, tartamudeo, etc.

De los tres elementos, el primero y el último están íntimamente relacionados, ya que no puede existir el uno sin el otro.

Ahora bien ¿Qué conecta el examen con la intensidad de la ansiedad generada? EL PENSAMIENTO. Lo que el alumno piense sobre el examen y su capacidad de afrontarlo será el combustible generador de una ansiedad que lo ayude a superarlo o de una ansiedad que lo boquee hasta llevarlo a abandonar una deseada carrera.

Manejar el pensamiento es posible y saludable.

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