dcsimg

Preguntas y Respuestas

¿Es verdad que los que van al psicólogo están locos?

Hace muchos años ya, las personas dejaron de lado la creencia de que quienes iban al psicólogo estaban locas o mal de la cabeza. Todos comprendieron que la psicología nada tenía que ver con la locura, ya  que ésta es área de la psiquiatría específicamente, puesto que las personas que viven en otras realidades, necesitan básicamente medicación para mejorar. COSA QUE LOS PSICÓLOGOS NO PUEDEN HACER.

 

¿Cuál es el mejor momento para iniciar psicoterapia?

Si es adulto, el mejor momento es cuando usted siente que solo no podrá salir del círculo de angustia, dolor, nervios, confusión, dudas,  tristeza o depresión en el que se encuentra, si se siente desmotivado y no halla motivos que le den fuerzas para continuar o perdió los objetivos que tenía en la vida. Si siente que su autoestima está baja, que es tímido o vergonzoso. Si sufre de ataques de pánico (miedos intensos sin motivos) o tiene temores muy específicos, si no puede disfrutar un viaje porque teme subir a un avión, o  sube 10 pisos por escalera por no hacer el recorrido  en ascensor o se siente muy mal al estar rodeado de mucha gente o si los lugares cerrados le causan angustia, o si el temor a algún insecto o animal le aterroriza.  Si sus relaciones sociales son insatisfactorias. Si no se entiende con su pareja, si sufre de celos intensos o si piensa que separarse es la mejor salida sin antes haber acudido a terapia de pareja. Si no se siente comprendido o escuchado o considerado. Si cada vez comparten menos momentos y esto le intranquiliza o preocupa.

Lo peor que se puede hacer es decirse a sí mismo “yo soy así, si les gusta….” O pensar mi madre o padre era así. O dejar pasar el tiempo sin buscar ayuda y alivio a su malestar pensando que las cosas o personas ya cambiarán.

 En el caso de que se trate de un niño, es importante consultar si como papás notan problemas de conducta, es decir, si el niño no actúa como la mayoría de los niños de su edad y grupo. Si, superados los cuatro años, no controla esfínteres y sigue mojando la cama. Si a pesar de que es inteligente, no va bien en el colegio o en clase charla o distrae a sus compañeros. Si hay muchas peleas con sus hermanos, si es un niño solitario, si es muy vergonzoso. Si no atiende ordenes y consigas en la casa o colegio, si es agresivo, si no puede quedarse quieto, si molesta en clase.

Lo peor que puede decirse como papá es: su papá o mamá era así. Porque quiere decir que su papá o mamá no tuvo la ayuda a tiempo que le ayudara a vivir mejor y sin inhibiciones.

Si es adolescente, si lo ve insatisfecho, confundido, si duerme mucho en horarios no pertinentes, si abandona los hábitos de higiene, si permanece mucho encerrado en su habitación. Si no tiene amigos. Si tiene temor a dar un examen  oral o se avergüenza al tener que dar una lección frente a sus compañeros. Si sospecha o teme que sean ciertas las dudas que pasan por su cabeza como mamá o papá. Consulte, busque ayuda y prevenga daños en sus hijos.

 

¿Qué pasa si no busco ayuda para salir de la situación que me causa malestar?

Las dolencias psicológicas, a diferencia de las dolencias físicas, no dejan una marca física visible, sin embargo, son tan peligrosa como un dolor agudo, o una fiebre alta, o una molestia gástrica o una falta de aire al respirar, o un latido raro en el corazón (situaciones en las que acudimos al médico). Todos hemos oído hablar de las enfermedades psicosomáticas. Su origen es siempre psicológico y está comprobado que son el 90% de las enfermedades de los órganos y sistemas  del cuerpo humano.

 

¿Por qué sucede eso?

Estamos acostumbrados a “resolver” los problemas gritando, o callando o huyendo. De esta manera los problemas no se resuelven, es decir, no evitamos que retornen, sólo tomamos un respiro hasta el próximo grito, silencio o escapada. Estas tres opciones producen malestar y este malestar se deposita en un órgano, generalmente en el que tenemos más débil. Igual que cuando salimos de compras y cargamos una bolsa tras otra en la misma mano, llega un momento en que nuestro brazo no soporta el peso y tenemos que descansar. Igualmente,  nuestro órgano “de choque” se agota y como no lo dejamos descansar, comienza a funcionar mal, se enferma, causándonos dolencias que nos llevan a acudir al médico o a la automedicación. Pero nunca relacionamos el malestar físico con el malestar psicológico, verdadero origen de nuestra “enfermedad”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Psicoterapia ON LINE y Presencial 622-311-538