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YO NO PUEDO CAMBIAR

descargar-imagenes-abstractas-hd-gratis-5En el artículo anterior entendimos desde dónde responden las personas que dicen o piensan “yo soy así” y nos cuestionábamos si esto era un hecho grabado a fuego. Las personas que terminan las discusiones diciendo que son así, implícitamente piensan que es así, que no hay cambio posible ya sea porque lo intentaron en vano ya sea porque así lo creen y por lo tanto, convencimiento. Lo cierto es que, en cualquiera de nuestras conductas no deseadas, respondemos desde el pasado, desde nuestros recuerdos de situaciones que despertaron en nosotros ese sentimiento que dispara automáticamente estas conductas no queridas. Quiero aclarar, que cuando digo automáticamente, estoy diciendo que todo se genera bajo el umbral de conciencia y que cuando nos dimos cuenta, es decir , cuando tomamos conciencia de lo que esta pasando, ya es tarde, la conducta ya se ejecutó. Luego vienen los arrepentimientos o culpas. A estos le siguen los propósitos de cambio bien intencionados pero de poca intensidad y menos resultado y a estos la frustración y el abandono de busqueda de conductas alternativas y el refuerzo de la vieja y adictiva conducta con la resignación resumida en pocas palabras: “yo soy así, no puedo cambiar”. Siguiendo a Dispenza “si tenemos en cuenta que solo el 5% de la mente es conciente, el 95% restante esta dirigido por programas  automáticos subconscientes. Hemos memorizado una serie de conductas tan a la perfección que se han convertido en automáticas en nuestro cuerpo-mente hasta el punto de que el cuerpo es la mente y estamos siendo lo que recordamos de nosotros mismos.” Si seguimos teniendo los mismos pensamientos y sentimientos, tendremos con seguridad los mismos tipos de respuestas limitadas y siempre referidas a un pasado que se renueva permanentemente en el futuro. Triste, no? Desde este punto de vista, podemos decir que son los recuerdos y sus emociones asociadas las que moldean nuestra realidad y por ende, nuestro futuro a imagen y semejanza del pasado. Fundamento que torna en verdad el “yo soy así” pero con un gran autoengaño: el “yo no puedo cambiar” Entonces, ¿Cómo genero conductas distintas? Utilizando una propiedad de la mente: su incapacidad para distinguir lo real de lo imaginado. Se descubrió que la mente utiliza las mismas neuronas para observar un objeto que para recordarlo. La Programación Neuro Lingüística creó una serie de técnicas que permiten utilizar esta propiedad de la mente para “crear” un recuerdo que potencie nuestras habilidades naturales a través de la visualización. Esta  deberá proyectar como una película la actitud que deseamos tener con mucha claridad y en colores. Aplicadas cualquiera de las técnicas, de manera constante durante un período de 7 a 15 días, la mente toma como ciertas esas conductas creadas en las visualizaciones y, sin percatarnos, ya tenemos una manera nueva de actuar, y con su práctica cambiaremos la creencia de que somos de una determinada manera a la creencia de que somos lo que queremos ser.

Engañanado al cerebro

¿Sabías que podemos cambiar nuestro estado de ánimo a voluntad engañando al cerebro ? ¿Sabías que podemos realizar acciones que nos atemorizan, como por ejemplo rendir exámenes engañando al cerebro? Si, como lo lees. Engañando al cerebro.


Está comprobado que nuestro cerebro no distingue entre una situación pensada y una situación realizada, por lo tanto, el poder de las visualizaciones aplicadas en las técnicas de programación neuro lingüística, cumplen la función de  “hacerle creer” a nuestro cerebro que en su experiencia, realizó las acciones deseadas.

Sabemos, gracias a los aportes realizados por el psicólogo Albert Bandura, que el cerebro aprende en base a repeticiones de acciones. Estas repeticiones permiten crear un “programa”, o lo que es lo mismo, automatizar conductas o, si le gusta más, crear hábitos.  De este modo fué que usted aprendió a conducir, a ir en bicicleta, a reconocer las letras y los números, a tender la cama o realizar un balance, entre las miles acciones que realiza a lo largo del día.

Por la misma razón, es de gran ayuda (y sigue el mismo proceso para nuestro cerebro) actuar “como si”. Por ejemplo, si un día estamos deprimidos, o tristes, el actuar “como si” nos sintiéramos bien, felicies y contentos servirá para que nuestro cerebro ejecute las acciones tendientes a encontrar ese estado. Hay refranes antiguos que lo confirman: “al mal tiempo buena cara” o “una sonrisa cambia el día”. Esto no es otra cosa que lo que hacemos algunas mujeres cuando no nos sentimos bien: nos páramos frente al espejo, nos maquillamos y mágicamente, entre comillas, nos cambia la cara y el cambio de cara nos cambia el día. Digo entre comillas, porque entre que entramos al toilete a maquillarnos y salimos, nada ha cambiado, no recibimos una llamada telefónica, ni una visita, ni una carta, nada proveniente del exterior. ¿Entonces qué cambió? cambiaron nuestros pensamientos, cambió la forma en que nos vimos y esto cambió la forma en que nos sentimos.

El poder está en nosotros, se aloja en nuestro cerebro, muchas veces al día nos da la llave que nos facilita los cambios, pero nosotros la usamos, y luego la tiramos. No nos detenemos a pensar que el hecho de ir al espejo y pintamos los labios es el CÓMO cambiar nuestro estado de ánimo, o hacer gimnasia, o ver vidrieras, o  comprarnos una chuchería para el mismo fin. Nuestra mente nos está enseñando en secreto del bienestar. Nosotros miramos para otro lado en este mundo vertiginoso que nos distrae mostrándonos segundo a segundo espejitos de colores.

Entonces, amigos, ¿Qué estamos esperando para aprender a usar nuestro cerebro para ser más listos, más felices, más equilibrados, más seguros? Vivamos como si ya hubiéramos logrado nuestros propósitos. Probemos, ¿Qué hay para perder?