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Autosabotaje o Autoboicot

Una buena definición de autosabotaje es que es un acto tendiente a obstaculizar un logro a través de manipulaciones inconscientes dirigidas hacia uno mismo.

¿Cómo podemos saber si nos estamos autosaboteando?  Es sencillo, cuando nos proponemos algo, siempre se presenta una situación (externa o interna) que nos impide lograrlo.

  1. “Me encantaría trabajar en mi profesión, pero sé si dejar este trabajo seguro”.
  2. “Me gustaría poner este negocio, aunque ayer me hablaron de una oportunidad imperdible, no sé qué hacer”.
  3. “A mí me gustaría mudarme, pero no sé si  dejar solos a mis padres”.
  4. “Me gustaría terminar esta relación, pero no quiero perder a nuestros amigos”.
  5. “Cocinar me gusta mucho pero no sé si dejarlos por mi otra pasión: la música”

 

  1.    “Hacía tiempo que quería ir a ver esa película. Media hora antes de salir hacia el cine, se presentaron en casa unos amigos y no me animé  a decirles que lo dejáramos para otra oportunidad”.
  2.  “Estaba preparando para rendir esa materia, pero me olvidé de poner el despertador y llegué tarde”.
  3.   “Había dejado el cigarrillo hacía tres meses, pero ante el miedo al despido, lo volví a tomar”.
  4.   “Justo hoy que había decidido salir a buscar trabajo, me di cuenta que me faltaban las fotos para el currículo”.
  5.   “Ayer empecé la dieta, pero me estás tentando con esta torta ,no importa, la  volveré a iniciar el lunes”.

 

Existen dos tipos de autosabotaje: de inacción por la  duda y de acciones que llevan al sitio opuesto del conscientemente deseado.

En el primer tipo de oraciones,  todas las intenciones naufragan ante la duda, que no es más que el equilibrio ante dos posiciones opuestas de similar valor para la persona, lo que le impide tomar una decisión que cierre el camino del deseo convirtiéndolo en realidad. Este tipo de autosabotaje se caracteriza por un abundante diálogo con uno mismo, pensamientos que  evalúan la conveniencia de actuar o de no hacerlo que permanecen en la mente de la persona hasta que otra situación similar asume su interés en la conciencia. La duda es la punta del iceberg, lo que hay debajo, lo que no se ve,  son dos deseos en conflicto. Cuando logramos asumir una posición y mantenerla con seguridad, la duda desaparece.

El segundo tipo de oraciones se caracteriza por acciones distractoras encargadas de desviar la atención sobre el objetivo propuesto y de esta forma evitar el acto que le llevaría al logro del objetivo. Una parte de la persona tiene un objetivo y trabaja para lograrlo, pero otra parte tiene una necesidad de igual intensidad y es ésta parte la que se manifiesta con acciones contrarias a los intereses de la primera.

Así como en el primer tipo se caracteriza por la duda inmovilizante, el segundo se caracteriza por acciones distractoras, ambos están guiados por el miedo a enfrentar los cambios por venir tras alcanzar lo propuesto.

Y esta es la cuestión: los cambios y su implicancia. El ser humano teme a los cambios, necesita la certeza de que lo que hay en su vida, permanece estable, ya lo dice el viejo refrán “más vale malo conocido por bueno por conocer”. El miedo a lo desconocido rige la vida de la mayoría de los seres humanos (pensemos en el temor que sentimos cuando tenemos que caminar por una calle oscura).

Tanto uno como el otro mecanismo se alimentan del conflicto, que se ocupa de gastar las energías mentales de la persona alejándola de lo que tanto ansía: paz mental, equilibrio emocional.

¿Cómo sabremos cuando no nos estamos boicoteando? Sencillamente porque nos propondremos un objetivo y llegaremos a él sin costos emocionales en el camino, con seguridad y equilibrio.